Cuánto cuesta una web cada año, partida por partida.
Tu web ya está online: ¿y ahora qué? Dominio, hosting, actualizaciones, seguridad, licencias. Aquí tienes todos los gastos recurrentes de una web corporativa, cuánto pesan de verdad y dónde conviene invertir para no pagar más después.
Cuando se habla del precio de una web, casi siempre se piensa en el coste del proyecto: diseño, desarrollo, contenidos. Pero una web no es un objeto que se compra una vez y se deja en una estantería. Se parece más a una tienda: para seguir abierta necesita una dirección, un espacio y alguien que la mantenga en orden y la proteja.
Los gastos recurrentes de una web se dividen en dos familias. Los gastos fijos sirven para mantenerla online y funcionando: dominio, hosting, posibles licencias, mantenimiento. Los gastos variables sirven para hacerla crecer: contenidos, SEO, campañas, nuevas funciones. Los primeros son imprescindibles; los segundos dependen de tus objetivos.
Conocerlos desde el principio permite valorar bien un presupuesto y evitar la sorpresa más común: una web barata en el lanzamiento que se vuelve cara con los años, porque nadie había hablado de lo que pasa después.
El coste real de una web se mide en años, no en el día del lanzamiento.
El cuadro completo de gastos
Antes de entrar en detalle, aquí tienes una visión general de las partidas que forman el coste anual de una web corporativa. Las cifras son orientativas y dependen de las decisiones técnicas y del tamaño de la web.
Gastos anuales de una web corporativa
Partida
Tipo
Orden de magnitud
Dominio
Fija
Pocos euros al año para .es y .com; más para extensiones especiales.
Hosting
Fija
De unas decenas a unos cientos de euros al año.
Email corporativo
Fija
A menudo incluido en el hosting; los servicios dedicados se pagan por buzón.
Certificado SSL
Fija
A menudo gratuito e incluido en el hosting.
Licencias y plugins
Fija o inexistente
De cero a unos cientos de euros, según las herramientas que se usen.
Mantenimiento
Fija
Con nosotros desde 30 € al mes (básico) u 80 € al mes (evolutivo), IVA no incluido.
SEO y contenidos
Variable
Con nosotros, el SEO continuo parte de 400 € al mes, IVA no incluido.
Campañas publicitarias
Variable
Presupuesto a elegir, más la gestión si la hay.
Para una web corporativa sencilla o de tamaño medio, los gastos fijos suelen ser moderados. Las partidas variables, en cambio, son las que pueden marcar la diferencia entre una web que se queda parada y otra que trae cada vez más clientes.
El dominio: la dirección de la web
El dominio es el nombre con el que la gente encuentra tu web, por ejemplo nombreempresa.es. Se registra por un año (o más) y hay que renovarlo al vencimiento. El coste es bajo en las extensiones más habituales y más alto en las especiales o muy demandadas.
Las reglas de oro del dominio
✓Ponlo a tu nombre o al de tu empresa. Si está a nombre del proveedor, cambiar de proveedor puede complicarse.
✓Activa la renovación automática. Un dominio caducado deja la web offline y, en el peor de los casos, otra persona puede registrarlo.
✓Mantén actualizados los datos de contacto asociados al dominio, para recibir los avisos de vencimiento.
✓Valora las extensiones principales: registrar también el .com, si trabajas en el extranjero, evita que lo use otra persona.
Hazlo ya
Comprueba hoy mismo a nombre de quién está tu dominio y cuándo vence. Bastan unos minutos con el servicio de tu registrador, y te ahorras una de las sorpresas más desagradables que le pueden pasar a una web.
El hosting: donde vive la web
El hosting es el espacio en el servidor donde se guardan los archivos de la web, la base de datos y a menudo los buzones de correo. Es una de las partidas que más influyen en la velocidad y en la fiabilidad de la web y, por tanto, en la experiencia de los visitantes y en el posicionamiento.
Los tipos de hosting más comunes
Tipo
Para quién
Notas
Hosting compartido
Webs corporativas y webs pequeñas de empresa
Económico; rendimiento suficiente si el proveedor es de calidad.
Hosting gestionado para CMS
Webs en WordPress y blogs con tráfico medio
Optimizado, a menudo con copias de seguridad y actualizaciones incluidas.
Servidor virtual (VPS) o cloud
Tiendas online, web apps, webs con mucho tráfico
Más potente y configurable; requiere conocimientos de gestión.
Plataforma con hosting incluido
Tiendas en plataformas como Shopify
Hosting incluido en la suscripción de la plataforma.
Qué mirar al elegir un hosting
Servidores en Europa, por velocidad y para una gestión de los datos más sencilla desde el punto de vista de la privacidad.
Copias de seguridad automáticas, con la posibilidad de restaurar la web fácilmente.
Certificado SSL incluido.
Soporte rápido y competente.
Recursos adecuados al tráfico que prevés, con margen para crecer.
Elegir el hosting más barato que exista es un falso ahorro si la web se vuelve lenta o se cae a menudo. Para una web de empresa, unas decenas de euros más al año se recuperan con creces en velocidad y tranquilidad.
Email corporativo: ¿incluido o aparte?
Los buzones de correo con tu dominio (por ejemplo info@nombreempresa.es) transmiten profesionalidad y son imprescindibles para un negocio. Pueden estar incluidos en el hosting o gestionarse con servicios dedicados.
Dos formas de gestionar el email
Solución
Ventajas
Límites
Incluido en el hosting
Coste bajo o nulo, gestión unificada.
Espacio y funciones a veces limitados.
Servicio dedicado
Calendarios, documentos compartidos, mucho espacio, fiabilidad elevada.
Coste mensual por cada buzón.
Para un profesional o un negocio pequeño, el email incluido en el hosting suele ser suficiente. Para equipos más grandes, que comparten calendarios y documentos, un servicio dedicado puede ser más cómodo. Lo importante es separar email y web cuando el crecimiento lo pide: si cambias de hosting, no quieres arriesgarte a perder el correo.
Licencias, plugins y servicios externos
Muchas webs se apoyan en herramientas de terceros: plantillas de pago, plugins con funciones avanzadas, servicios para formularios, reservas o newsletters. Algunos son gratuitos; otros tienen una suscripción anual.
Es una partida que tiende a crecer en silencio. Cada plugin añadido para resolver un problema trae consigo un coste, una actualización que gestionar y un posible punto débil para la seguridad. Por eso, cuando diseñamos una web, preferimos usar solo las herramientas realmente necesarias.
Cómo tener controlada esta partida
✓Haz una lista de todos los servicios de pago vinculados a la web, con su fecha de renovación.
✓Elimina los plugins y servicios que ya no usas.
✓Prefiere soluciones integradas a muchas herramientas separadas.
✓Pregunta al pedir presupuesto qué licencias harán falta y a nombre de quién estarán.
El mantenimiento: la partida que te hace ahorrar
Si hay una partida en la que no conviene ahorrar, es el mantenimiento. Una web está hecha de software: CMS, plugins, librerías, servidor. Todo eso recibe actualizaciones continuas, a menudo para corregir fallos de seguridad. Una web sin actualizar se vuelve, con el tiempo, más lenta, menos compatible con los navegadores y más vulnerable a los ataques.
Qué incluye un buen mantenimiento
01
Actualizaciones
CMS, plugins y componentes actualizados con regularidad, tras comprobar que no causan problemas.
02
Copias de seguridad
Copias periódicas de la web y de la base de datos, guardadas en un lugar separado y fáciles de restaurar.
03
Seguridad
Monitorización, protección frente a accesos no deseados, control de malware y actividad sospechosa.
04
Seguimiento
Comprobación de que la web está online y es rápida, con avisos si hay problemas.
05
Pequeñas intervenciones
Cambios de contenido, correcciones, mejoras: en los planes evolutivos, con horas dedicadas.
Nuestros planes de mantenimiento, IVA no incluido
Plan
Qué incluye
Desde
Mantenimiento básico
Actualizaciones, copias de seguridad y monitorización.
30 € al mes
Mantenimiento evolutivo
Además, horas dedicadas a cambios, contenidos y mejoras.
80 € al mes
Intervención puntual
Web lenta, errores o malware: intervenimos y lo resolvemos.
Para entender el valor del mantenimiento, conviene ver qué pasa cuando falta. Son situaciones que vemos a menudo, y que cuestan mucho más que años de pequeñas cuotas mensuales.
Web hackeada: páginas modificadas, contenidos no deseados, redirecciones a webs fraudulentas. La limpieza exige horas de trabajo y, a veces, reconstruir la web.
Web señalada por Google como peligrosa: los visitantes ven un aviso y se van, y el posicionamiento se resiente.
Web caída tras una actualización automática sin control, quizá en la época de más trabajo.
Datos perdidos sin una copia de seguridad reciente desde la que empezar de nuevo.
Una web cada vez más lenta, con visitantes que se van antes de que cargue la página.
En todos estos casos, la intervención de urgencia cuesta más, lleva tiempo y te hace perder clientes mientras tanto. El mantenimiento regular es, a todos los efectos, un seguro.
Un malentendido habitual
Aunque a tu web «no la toque nadie», necesita mantenimiento. Las actualizaciones de seguridad no dependen de lo a menudo que cambies los contenidos, sino de cómo evoluciona el software sobre el que está construida la web.
Seguridad: proteger la web cuesta menos que repararla
La seguridad es la razón principal por la que una web necesita cuidados constantes. Las webs se atacan casi siempre de forma automática: programas que rastrean internet en busca de software desactualizado, contraseñas débiles o configuraciones incorrectas. No hace falta ser una empresa famosa para convertirse en objetivo: basta con dejar una puerta abierta.
Una web protegida se basa en unos pocos hábitos, repetidos en el tiempo. Actualizaciones a tiempo, contraseñas robustas y distintas para cada acceso, autenticación en dos pasos para los administradores, accesos limitados a quien los necesita, copias de seguridad separadas del servidor principal. A esto se suman herramientas de protección que filtran el tráfico sospechoso y avisan de actividades anómalas.
✓Actualizaciones de seguridad aplicadas en cuanto están disponibles.
✓Contraseñas robustas y autenticación en dos pasos para los administradores.
✓Cuentas sin uso eliminadas, permisos reducidos al mínimo necesario.
✓Copias de seguridad guardadas fuera del servidor de la web.
✓Un plan claro sobre quién interviene, y cómo, si hay problemas.
Cuando algo sale mal, el coste no es solo técnico. Una web comprometida puede enviar spam, mostrar contenidos no deseados o aparecer como peligrosa en los navegadores, con un daño de imagen que dura más que la propia intervención. Invertir unos euros al mes en prevención es, en proporción, uno de los gastos más rentables de todo el presupuesto digital.
Velocidad: un coste que se recupera en clientes
La velocidad de carga no es un capricho técnico. Una web lenta pierde visitantes, sobre todo en el móvil, y Google tiene en cuenta la experiencia de carga entre las señales de calidad de una página. Mantener una web rápida con el tiempo tiene un coste, pero dejar que se ralentice tiene uno todavía mayor.
Con el paso de los meses, las webs tienden a hacerse más pesadas: imágenes subidas sin optimizar, plugins añadidos y nunca eliminados, scripts de terceros, bases de datos que se llenan de datos inútiles. Un mantenimiento cuidadoso incluye también este trabajo de limpieza, que devuelve la web al rendimiento del primer día.
Imágenes optimizadas y en formatos modernos, redimensionadas para la pantalla en la que se muestran.
Caché bien configurada, en el servidor y en el navegador.
Scripts externos reducidos al mínimo imprescindible.
Hosting adecuado al tráfico real de la web.
Revisiones periódicas con herramientas como PageSpeed Insights y los datos de Search Console.
Una web rápida no solo es más agradable: convierte más, porque quien llega encuentra enseguida lo que busca en lugar de abandonar la página mientras carga.
Privacidad y normativa: los gastos que no hay que olvidar
Entre los costes recurrentes de una web también están los ligados a las normas de privacidad y cookies. No son partidas enormes, pero hay que preverlas: una política de privacidad actualizada, un sistema para gestionar el consentimiento de cookies cuando haga falta y la revisión periódica de ambos cuando cambian las herramientas que se usan en la web.
Muchas soluciones de gestión de cookies tienen un plan gratuito para webs con poco tráfico y una suscripción para webs más grandes o con necesidades especiales. Como alternativa, configurar con cuidado las herramientas de analítica y marketing permite reducir las cookies que requieren consentimiento.
A tener en cuenta
Cada vez que añadas una herramienta a la web (un mapa, un vídeo incrustado, un píxel publicitario, un chat), comprueba si instala cookies y si hay que actualizar la política de privacidad. Es uno de los puntos que un buen mantenimiento tiene bajo control.
Los gastos para hacer crecer la web
Las partidas vistas hasta ahora sirven para mantener la web online y en buen estado. Pero una web que sigue igual durante años difícilmente da resultados crecientes. Los gastos variables son los que convierten la web de un escaparate estático en una herramienta comercial.
SEO y contenidos
Nuevas páginas, artículos, optimizaciones, seguimiento de posiciones: es el trabajo que hace crecer las visitas desde Google con el tiempo. Con nosotros, una auditoría SEO parte de 350 € y el SEO continuo de 400 € al mes (IVA no incluido).
Campañas publicitarias
Google Ads y Meta Ads traen visitas inmediatas y medibles. El coste se compone del presupuesto publicitario, que decides tú, y de la posible gestión profesional de las campañas.
Nuevas funciones y actualizaciones de diseño
Una sección nueva, una página de servicio, un sistema de reservas: actualizar la web según las necesidades de la empresa la mantiene útil y actual.
Propiedad y accesos: la partida que no cuesta nada
Hay un aspecto que no aparece en ninguna factura pero que puede pesar más que todas las demás partidas juntas: quién es de verdad el dueño de la web. Dominio, hosting, cuentas de analítica, Perfil de Empresa de Google, licencias de los plugins: si están a nombre del proveedor, el día que quieras cambiar de socio podrías descubrir que no controlas lo que has pagado.
Recuperar un dominio a nombre de otro, reconstruir una web de la que no tienes los archivos o empezar de cero con la analítica porque la cuenta no es tuya son situaciones frecuentes, y caras en tiempo y dinero. Evitarlas no cuesta nada: basta con pedir, desde el principio, que todo esté a tu nombre o al de tu empresa, y guardar en un lugar seguro la lista de accesos.
✓Dominio a tu nombre, con tus datos de contacto actualizados.
✓Cuenta de hosting a tu nombre, o acceso de administrador garantizado por escrito.
✓Analítica y Search Console de tu propiedad, con el proveedor como usuario.
✓Lista actualizada de accesos, vencimientos y servicios vinculados.
Tres ejemplos de presupuesto anual
Para que todo sea más concreto, aquí tienes tres perfiles típicos. Las cifras son orientativas y sirven para dar un orden de magnitud; cada web tiene sus particularidades.
Ejemplos orientativos de gasto anual (IVA no incluido)
Las partidas anteriores más SEO continuo y campañas.
Varios miles de euros, según los objetivos
La diferencia entre los perfiles no es solo de gasto, sino de objetivo. El profesional quiere una web que funcione siempre; la empresa en crecimiento quiere una web que traiga cada mes más clientes, e invierte en consecuencia.
Cómo reducir costes sin riesgos
Optimizar los gastos de una web es posible, siempre que no se recorte en lo que no se debe. Aquí es donde se puede ahorrar de verdad.
✓Elimina lo que no usas: plugins, servicios, dominios olvidados.
✓Elige un hosting adecuado, ni corto ni sobredimensionado.
✓Agrupa los servicios con proveedores fiables, para simplificar la gestión.
✓Planifica las intervenciones en lugar de afrontarlas siempre con urgencia.
✓Construye bien desde el principio: una web ligera y ordenada cuesta menos de mantener.
Dónde no recortar
Copias de seguridad, actualizaciones de seguridad y renovación del dominio. Son las tres partidas en las que ahorrar puede costar, en un solo día, más de todo lo que se ha ahorrado en años.
Qué preguntar a tu proveedor
Tanto si estás valorando una web nueva como si quieres poner orden en la que tienes, estas preguntas te ayudan a tener una visión clara de los costes.
¿A nombre de quién están el dominio, el hosting y las licencias?
¿Cuándo vencen y cómo se renuevan?
¿Cada cuánto se hacen copias de seguridad y actualizaciones? ¿Quién se encarga?
¿Qué pasa en caso de ataque o fallo? ¿En cuánto tiempo intervenís?
¿Qué servicios de pago están vinculados a la web?
¿Puedo tener todos los accesos, por si quisiera cambiar de proveedor?
Un proveedor serio responde a estas preguntas sin dudar y te entrega por escrito la lista de servicios y vencimientos. Es una señal de transparencia y una garantía para ti.
Checklist anual de tu web
Una vez al año, dedica media hora a esta revisión. Te ayudará a evitar sorpresas y a entender dónde invertir.
✓El dominio está a mi nombre y tiene activada la renovación automática.
✓Hay copias de seguridad recientes y sé cómo restaurarlas.
✓El CMS y los plugins están actualizados.
✓La web es rápida también en el móvil.
✓Privacidad, cookies y datos de contacto están actualizados.
✓Sé qué servicios de pago están vinculados a la web y cuándo vencen.
✓Tengo una idea de cuántas visitas y solicitudes trae la web cada mes.
✓He decidido qué mejorar el próximo año.
Una web bien mantenida cuesta poco, funciona mejor y dura más. Y cuando llega el momento de hacerla crecer, parte de bases sólidas en lugar de problemas por resolver.
Las respuestas en pocas palabras.
Las preguntas que más nos hacen sobre este tema. Si la tuya no está, escríbenos.
¿Cuánto cuesta mantener una página web al año?
Para una web corporativa típica, dominio, hosting y email cuestan de unas decenas a unos cientos de euros al año. A esto se suma el mantenimiento, que con nosotros parte de 30 € al mes (IVA no incluido).
¿Cuánto cuesta renovar un dominio?
En las extensiones más habituales, como .es y .com, la renovación cuesta pocos euros al año. Las extensiones especiales o los dominios muy demandados pueden costar más.
¿El mantenimiento de la web es obligatorio?
No es una obligación legal, pero es imprescindible para la seguridad, la velocidad y el funcionamiento. Una web sin actualizar se vuelve vulnerable y más cara de arreglar.
¿Qué pasa si no renuevo el dominio?
La web y el email dejan de funcionar. Tras un periodo de gracia, el dominio puede quedar libre y otra persona puede registrarlo.
¿Puedo cambiar de hosting sin perder la web?
Sí, con una migración planificada: copia de los archivos y de la base de datos, configuración del nuevo servidor, actualización del dominio. Conviene hacerla con un profesional para evitar interrupciones.
¿Qué incluye vuestro mantenimiento?
El mantenimiento básico incluye actualizaciones, copias de seguridad y monitorización; el evolutivo añade horas dedicadas a cambios, contenidos y mejoras. Para problemas urgentes está la intervención puntual, desde 90 € (IVA no incluido).