Imaginemos una marca de complementos alimenticios de calidad. Su cliente ideal los toma cada día y debería volver a pedirlos cada mes; en cambio, compra una vez y desaparece. Cada mes hay que reconquistarlo como si fuera la primera vez, y el coste de captar un cliente acaba comiéndose casi todo el margen.
La tienda online existe, pero nació sin suscripciones: los plugins añadidos con los años ralentizan la web, las renovaciones automáticas fallan por problemas de pago y el área de clientes es tan confusa que, para pausar un envío, hay que escribir al soporte.
¿Te reconoces?- Tus productos se usan cada día, pero los clientes rara vez los vuelven a pedir.
- El coste de captar un cliente se come gran parte del margen.
- Las renovaciones automáticas fallan y te das cuenta tarde.
- Para una pausa o un cambio de dirección, los clientes tienen que escribir al soporte.