Pensemos en un pequeño hotel con restaurante: reseñas excelentes, clientes fieles, pero una web sin un botón «Reservar» que funcione. Las peticiones llegan por teléfono, email y WhatsApp, y alguien tiene que gestionar a mano un calendario que cambia cada hora.
El resultado es paradójico: en temporada alta el teléfono está ocupado y quien busca una mesa a última hora reserva en otro sitio. Mientras tanto, los portales se quedan una comisión por cada habitación vendida, incluso a clientes que habrían reservado encantados desde la web.
¿Te reconoces?- Las reservas llegan solo por teléfono, email o WhatsApp.
- Pagas comisiones a los portales incluso por clientes que ya conocen el alojamiento.
- El menú de la web está anticuado porque actualizarlo es complicado.
- En Google tu alojamiento aparece después de los portales, incluso cuando se busca su nombre.